La Colegiata de Osuna fue fundada en el año 1535 por D. Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña, al conseguir del Papa Paulo III que la que ya era Parroquia fuera al mismo tiempo Colegiata. El templo se construyó en el lugar que ocupara la Iglesia del Castillo, totalmente destruida por un incendio.

Exterior del Templo.
El exterior del templo sorprende por su severidad, con escasa licencias decorativas, a lo que contribuye su torre inacabada. La iglesia está construida con el sillar extraido de las canteras de Osuna, piedra arenisca de color amarillo de escasa resistencia a la erosión y propensa a conservar la humedad. Únicamente los pilares del interior son de piedra.

En la fachada principal cuatro contrafuertes cuadrangulares se alzan a toda su altura y son elementos muy principales en la composición de la bella portada. Las cubiertas de la iglesia han venido planteando dificultades desde su construcción. En un principio se usaron planchas de plomo, que fueron después sustituidas, con objeto de descargar peso, por un cerramiento de tejas de grandes proporciones.

 
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A la Colegiata se tiene acceso por tres puertas, otras dos se encuentran cegadas desde el siglo XVIII, que son las coincidentes con los pies de las naves laterales. La Puerta de la Cuesta, como tantas veces se le llama en las Actas Capitulares, se abre frente al Monasterio de la Encarnación y permite la entrada directa a la nave del Evangelio. La que comunica con la nave de la Epístola es la llamada Puerta del Sol.

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Interior del Edificio.
Se accede al interior de la Colegiata, actualmente, a través del pequeño Patio del Panteón de los Duques de Osuna o Santo Sepulcro, que fue construido entre 1544 y 1555, y que es una de las muestras más bellas del Renacimiento español. Sobre columnas de piedra están labrados dos claustros, cuyos arcos escarzanos se apoyan en grandes ábacos decorados con grutescos; en el piso bajo, los arcos aparecen separados por pilastras jónicas de inspiración plateresca. En los paramentos se conservan los restos de pinturas del siglo XVI - la Santa Cena como motivo central- cuya restauración está proyectada.

Pasado el patio, se accede a la Sacristía del Panteón, pequeño recinto elegantemente realizado con decoración plateresca y cubierto con un artesonado policromado en verde y oro. De la sacristía se accede a la Capilla de la Virgen de la Granada; sus muros muestran una decoración de estucos de estilo plateresco; una magnífica reja, también plateresca, cierra el recinto. El interior está presidido por un retablo en el que figura una escultura de la Virgen titular de la capilla, obra atribuida a Guillén Ferrant, pieza excepcional del siglo XVI.

Los Panteones están construidos debajo de la Colegiata y de la Capilla del Santo Sepulcro. Constan de varias salas o capillas, llamadas de San Marcos, Nuestra Señora del Reposo o Belén, Galería y Capilla del Calvario o De Profundis.

Interior de la Iglesia Colegiata.
A través de una magnífica portada de estilo plateresco pasamos del Panteón a la Iglesia Colegiata. Lo primero que vemos es la Capilla de la Inmaculada, cuyo principal ornato es un altar del Cristo de la Misericordia, que alberga una magnífica tala de Cristo en la Cruz, obra de Juan de Mesa, realizada en 1623. El retablo que preside la capilla está dedicado a la Inmaculada Concepción.

De la Capilla de la Inmaculada se accede al interior de la iglesia, que es de planta rectangular con tres naves y nueve capillas, Mayor, Sagrario, Virgen de la Antigua, Ánimas, San Pedro, Virgen de los Reyes, Bautismal y de Santa Ana. Contienen magníficos retablos, imágenes y cuadros de destacados artistas.

El Museo.
Se accede al Museo a través de un puerta, también de estilo plateresco, realizada a mediados del siglo XVI. Sus dependencias son la antigua sacristía y las salas que tenía adjuntas.

Conserva en el interior de sus cuatro salas, obras de relevancia como cuadros y ornamentos realizados por importantes artistas de los siglos XVI al XIX.

Entre los cuadros destacan San Jerónimo y el Ángel del Juicio, Martirio de San Sebastián y Martirio de San Bartolomé, todos ellos realizados por José de Ribera en el siglo XVII.

Horario de visitas de la Colegiata:
De martes a domingos de 10.00 a 13.30 horas y de 16.00 a 19.00 horas

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